Pues no! No corrimos fuera, aunque ya no hay tanto hielo. Será la inercia, pero nos cuesta empezar a entrenar al aire libre. Bislet estaba de bote en bote. Yo creo que nunca hemos visto tanta gente. Llegaban en manadas!
Estuvimos Leonor, Raquel, Paloma y yo (María). Quitando Paloma, a la que nunca le duele nada, las demás estábamos regulín. Raquel con sus cervicales, Leonor con su esguince de tobillo, y yo asmática y con un juanete dolorido. Menudo cuadro! Y si nos presentáramos a las paralympics?
A pesar de nuestros achaques, correr, corrimos. Morroskas hasta la muerte, ya se sabe... Raquel lo hizo fatal según ella, y su tiempo fue malísimo. Vaya, un desastre! Por supuesto fue la más rápida. Leonor se dio 8 vueltas sola, y tampoco estaba satisfecha. Paloma y yo corrimos juntas y registramos los parámetros de rigor: 12 vueltas, 6,5 km, en 42,5 minutos, velocidad media de 9,2 km/h, y charla desaforada. Nada mal para un martes!
Después, como Meritxell no estaba, Paloma y yo ni estiramos. Leonor y Raquel, que habían corrido menos tiempo, fueron observadas marcándose unos abdominales bastante sofisticados.
Qué maravilla entrenar, morroskos!
Durante la conversación post-entrenamiento, decidimos que tenemos que encontrar un día para ir a ver Biutiful, que no sólo del deporte vive el hombre. Preferiblemente un domingo.
Para animaros a poner comentarios en el blog cuelgo un chiste de Forges. Hasta Mariano y Concha Foca blogean!