El dia amació soleado con un sms de Paloma. " Estoy mala. Tengo migraña". Qué pena! habíamos planeado un pleno total después de la euforia de tener ya preparados todos los detalles prácticos del viaje a Estambul. Nos quedan los detalles culturales, pero esos se ultiman con pacer y paladeándolos. Los detalles físicos (o sea los relacionados con la carrera, que es la razón primordial del viaje), los estamos trabajando a fondo, cómo se demuestra más adelante.
Así que aún sin Paloma, que seguro se está recuperando, hemos llegado tres morroskas con buen rollo y el cuerpo ligero a la cita de Sognsvann esta mañana a las 10:00.
María, la primera, Meritxell y yo (Leonor) al mismo tiempo, un poco después. Hemos andado primero para calentar, y lo que ha pasado es que nos hemos entablado en conversación y casi nos olvidamos de echar a correr. Al final, hemos acordado correr despacio ( o sea a mi ritmo, que es el ritmo más adecuado para las conversaciones a tres bandas). El plan inicial: correr 5 vueltas! y establecer un nuevo récord. Y con ese plan en la cabeza hemos seguido hablando y corriendo suave.
Hemos hablado del nuevo apartamento de María (qué suerte para Anders y Eivind, un apartamento joven en el corazón de Oslo!), hemos alabado las ventajas de lavabos shabys y acordado la necesidad esencial de lavamanos aún en un pequeño WC. Al final de la primera vuelta íbamos discutiendo las ventajas de ordenar las cosas enseguida, de no almacenar inncesariamente y de deshacernos de lo que ya no usamos. La palabra del día: "la impedimenta", algo que realmente no necesitamos al correr.
También hemos hablado de cabañas, casas y sueños, de las ventajas ( y los gastos!) de viajar. Al final de la segunda vuelta seguíamos charlando sin cesar. Los otros corredores con los que nos cruzábamos empezaban a mirarnos sonriendo. No es normal tanta charla y tanta risa en Sognsvann a las 10 de la mañana. :-)
A mitad de la tercera vuelta, la anécdota del día. Meritxell empieza a decir: " Al loro, al loro", y María y yo que no entendemos de qué va lo del loro, la miramos asombradas y seguimos hablando de estudios en el extranjero y distintas convalidaciones. Y de repente, Mertixell se para y dice "Ya está, ya han pasado". Pasado? Qué ha pasado? De qué va lo del loro? Y es que Meritxell estaba fascinada por los tres morroskos que nos habían cruzado en dirección contraria. Ventajas de este deporte, nos cruzamos con cuerpos adoníseos.
Y entonces, hacia el kilómetro 8,5, el dolor en el pie que he ignorado desde el principio se hace insoportable. No puedo correr y empiezo a cojear. Hoy estreno plantillas nuevas del NIMI y son un desastre. Y yo que quería correr 16 km esta mañana! Me he tenido que rendir...me gusta vencer al dolor, me encanta seguir cuando me duelen las caderas o las rodillas, pero los pinchazos de hoy en el dedo izquierdo eran absolutamente insoportables. Así que me he arrastrado el último kilómetro y al llegar a la entrada del lago, me he encontrado con Mertixell y María haciendo estiramientos (y charlando). Morroskas solidarias, han decidido no seguir y compartir conmigo la distancia corta.
Los tiempos de hoy: 9,4 km en 1 hora y 12 minutos (una media de 7,8 km/h, velocidad adecuada para seguir hasta los 16km, pero terrible para sólo 9,4km). El pulso de Meritxell iba a una media de 147, cuando normalmente va a 160 cuando ella corre. O sea, que hoy iba bien calmada y sobrada para llegar a los 16 km, como María y hasta yo ( si no hubiera sido por las malditas plantillas!).
La buena noticia: la quema de calorías a esta velocidad es mucho más efectiva. Lo dice Grete Waitz en su libro y Meritxell lo ha podido comprobar hoy con su super reloj de pulso.
Bien, morroskas, no ha sido el día de batir récords. Pero lo hemos pasado fenomenal !