
Salve morroskos!
Ayer Jostein y yo participamos en la tan anunciada mezza maratona que va
de Roma a su litoral en Ostia. Estamos contentísimos!
No corrimos juntos y comienzo con el relato de las hazañas de Jostein. Aunque suene raro, esta ha sido su primera media maratón competitiva. Jostein corre medias casi todos los fines de semana, pero lo hace relajadamente y no tenía ni idea de cómo le iría en competición. Calculó que tardaría 1h 50', y acabó en 1h 45' (12 km/h). Como podéis imaginar está hecho unas castañuelas! Notó mucho la diferencia entre un maratoniano y un medio-maratoniano. El está acostumbrado a distribuir sus fuerzas y corrió con una uniformidad prusiana, a la misma velocidad todo el trayecto, marginalmente más deprisa los últimos 5 kilómetros. En los últimos kilómetros empezó a pasar a montones de corredores agotados,
mientras él estuvo fresco durante toda la carrera.
Yo estuve ridículamente nerviosa antes de la carrera debido a que últimamente he entrenado poco y me ha costado mucho correr. Hace unos días, coriendo a lo largo del Tíber, a los 6 km me dio un dolor tal en la espalda que tuve que parar inmediatamente y volví a casa cojeando. Dos días antes de la mezza volví al Tíber para ver lo que pasaba, con la intención de abandonar la mezza si el dolor se repetía. Pero no se repitió, lo que confieso me decepcionó, Qué perversidad! La noche antes de la carrera no pegué ojo. Qué idiotez! Pero una vez que llegamos a la zona de la salida me empecé a animar. El italiano medio arma un barullo equivalente al de unos 10 noruegos. Según la prensa salimos unos 13.000 corredores, o sea que os podéis imaginar el estruendo. A mí todo este jolgorio me hace mucha gracia, y debe de ser por eso por lo que me animé.
Me había propuesto correr sin ansias de prestación y por placer, y durante el desvelo de la noche me afirmé en este propósito. El trayecto comenzó con un paseíllo por el EUR (la zona de la exposición universal de tiempos de Mussolini) que es muy interesante arquitectónicamente, y luego siguió en una línea recta prácticamente perfecta hasta la playa de Ostia. Quitando el EUR, un trayecto bastante aburrido, la verdad. A los 5 km llegó la aborrecida heartbrake hill que duró unos 2 km, y que junto a otra cuesta en el kilómetro 11, fueron los dos únicos puntos emocionantes. Yo empecé muy bien, y a los 10 km llevaba una media un poco por encima de los 10 km/h. Lo se por las estadísticas del chip, pues no llevé la cuenta de la velocidad. A los 13 km me empecé a aburrir bastante. Entonces ideé una táctica propia de perezosos: correr 1 km y caminar 1 minuto. De esta manera la carrera se me hizo más amena aunque perdí tiempo, pero recordemos que eso no me importaba. Según Jostein, habían puestos carteles indicando los kilómetros recorridos a lo largo del trayecto, pero yo no vi ni uno. Buena señal: eso quiere decir que estaba más interesada en mirar a mi alrededor y fijarme en los corredores que en pensar en cuanto faltaba. Como a los 19 km vi a lo lejos la noria de playa de Ostia. Algunos corredores empezaron a gritar contentísimos que se veía el mar. Y ya con un punto de referencia, corrí el resto del trayecto sin pausas.
A la llegada me esperaba Jostein que me dijo que lo había hecho muy bien. Tardé 2h 10', velocidad media de 9,7 km/h. Mucho mejor de lo que esperaba. Había contado con alcanzar los 9,5 km/h como máximo. Después nos tocó volver a Roma en metro. El vagón iba abarrotado, en plan Tokio. Y el olor! Fy til rakkeren!! Corredores apretados como sardinas en lata. El tufo a sudor tiraba de espaldas. But that's marathon life. Llegados a casa, ducha y lunch reparador. Maravilloso! Y quizás porque seguí los consejos que leí en una revista deportiva y me duche las piernas alternando agua fría y caliente, no tengo ni rastro de agujetas.
Todo ha sido positivo en esta experiencia. Me lo pasé pipudo, hice ejercicio, hablé con otros corredores, y sobre todo vencí mis ansias de prestación en lo relativo a la velocidad.
Ahora estoy deseando que llegue la próxima carrera. La primera serán 5 km no competitivos en las termas de Caracalla en mayo, organizados por la asociación italiana contra el cáncer de mama. Allí voy a ser una “donna in rosa”, con camiseta rosa especial. Es una “race for the cure”. Me apetece un montón.
Bueno morroskos, siento que este informe haya sido tan poco conciso, pero estoy en plan “soul searching”, y para eso tenemos el blog.
Y para concluir, un poco de estadística: de los 13.000 corredores acabaron 11.028. Habían puesto límites de tiempo para los 10 y 15 km (respectivamente 1,5 h y 2 h), con lo cual hicieron criba antes de los 21 km. De estos 11.000 corredores, sólo 1.641 eran mujeres. Una gran diferencia con Oslo, donde en la media la mitad de los corredores son mujeres. Yo llegué la número 1.275 entre las mujeres, y la número 9.899 entre todos los corredores. No es para echar las campanas al vuelo, pero ha sido una experiencia estupenda.Esta foto me la hizo Jostein al pasar la meta.