Los morroskos de Noruega participaron con una representación de lujo en La Cursa dels Nassos el 31 de diciembre del 2010 en Barcelona. Corrimos Eivind, Espen, Gabriel, Jostein, Laura, Leonor, María (yo), y Raquel. Dos amigos noruegos de Leonor, Henning y Are, también corrieron como morroskos. Paloma, Tom, Jacob, Ferrán, Albert, Pau, el marido de Laura, y la madre de Raquel, fueron a animar. Paloma iba a correr, pero le dio un tirón en la pantorrilla entrenando en Sitges el día anterior, y no pudo. Una tragedia, pero lo llevó con presencia de animo, y nos hizo de porteadora. Echamos de menos a Meritxell y a Petter que se habían quedado en Oslo. Si no, hubieran corrido.
De los diez corredores sólo tres (Jostein, Raquel y María) habíamos participado en una carrera popular antes, lo que dio lugar a situaciones cómicas. Resulta que los organizadores habían olvidado dar instrucciones sobre cómo se ponen el dorsal y el chip. Algunos de nuestros corredores novatos se pensaron que el dorsal se sujetaría por arte de magia... Yo me dí cuenta de que no habían metido imperdibles para fijarlo en la bolsa que nos dieron, y en un ataque de pánico llamé a Espen y a Leonor para pedirles que buscaran imperdibles en casa, pues las tiendas habían cerrado. Después de muchas llamadas telefónicas internacionales, Laura se presentó con varios cientos de imperdibles, y el problema fue solucionado. Y mientras tanto, cuando la familia Risa venía en el metro, corredores desconocidos les donaron un imperdible cada uno. Solidaridad de corredores, que todos quieren ganar, pero una cosa no quita la otra!
Lo del chip fue incluso más divertido. Henning y Are se pensaron que eran pedazos de plástico y no se los pusieron, con lo cual no fueron clasificados y ya no hablaremos más de ellos en este informe.
Los morroskos de Noruega estrenamos nuestras flamantes camisetas, que son de lo más elegantes, y nos hicimos fotos antes de sudarlas. Yo corrí con la de Mariluz (Mariluz, lo siento!) pues la mía me estaba pequeña. Antes de la salida Leonor se dio cuenta de que no se había puesto calcetines deportivos y de que llevaba medias de señora. Paloma, que aunque no podía correr, venía con el equipo como Dios manda, le prestó los calcetines. Y ya nos fuímos hacia la salida dispuestos a darlo todo y con el equipo en orden gracias a la generosidad de Mariluz y Paloma. A Raquel no conseguimos encontrarla a pesar de todos los sms que intercambiamos. Pero es que había un montón de gente!
Cada uno corrió por su cuenta. Eramos muchísimos. De los 9.500 apuntados sólo se clasificaron 7631, de ellos 1459 mujeres. Un motivo especial de orgullo para las morroskas! Algunos de los corredores se retiraron antes de la carrera, otros abandonaron antes de la meta, y algún que otro no se puso el chip...
Había un ambiente fenomenal. Muchísimo público a lo largo de la ruta animando. El público nos aplaudía, y los corredores les devolvíamos el aplauso agradecidos por su apoyo. Los niños del público sacaban las manitas para que se las chocáramos. Una fiesta total! Hizo un día buenísimo, y fue estupendo correr al aire libre otra vez después de todas nuestras peripecias en Bislett. Paloma comentó que los primeros corredores que salieron, es decir, los de élite, se pegaban codazos de lo lindo, pero los amateurs no hacemos esas cosas.
Y después de la llegada nos encontramos por fin con Raquel y su madre, y nos hicimos un montón de fotos. Y estábamos todos muy contentos. Bueno, más que contentos, por las nubes.
Los resultados en orden alfabético fueron:
- Eivind: 00:50:26, 11,9 km/h.
- Espen: 00:50:57, 11,8 km/h.
- Gabriel: 00:41:58, 14,3 km/h.
- Jostein: 00:46:48, 12,8 km/h.
- Laura: 01:00:28, 9,9 km/h.
- Leonor: 01:10:08, 8,6 km/h.
- María: 00:56:01, 10,7 km/h.
- Raquel: 00:51:05, 11,8 km/h.
Unos tiempos impresionantes! Y si se mira la clasificación general se ve que el nivel era muy alto. Entre otras cosas cerraron la carrera a la hora y media, cuando lo normal es dar dos horas para 10 km. Pero los morroskos lo hicimos de miedo. BRAVO!!! Qué mejor manera de acabar el año! Leonor batió con holgura su récord personal horas antes de cumplir 50 años, y esto merece mención especial.
La restitución después de la carrera la hizo cada uno con su familia celebrando la Nochevieja. Lo que hay que resaltar es la restitución del 1 de Enero en el hotel Majestic donde varios de los corredores participaron en la fiesta de cumpleaños de Leonor. De lujo! Todo perfecto, y a juzgar por la intensidad del bailoteo, allí nadie tenía agujetas.
Leonor apagó las cincuenta velas de la tarta de un solo soplido. menuda capacidad pulmonar de atleta!