Hazaña espectacular!
El sábado 3 de septiembre, sin el espíritu morrosko de María, sin la velocísima inspiración de Paloma y con Mònica de vuelo hacia la estival Palma de Mallorca, quedamos Meritxell y yo (Leonor) en un Oslo amenazado con inundaciones y despúes de una semana sin correr.
Meritxell estaba de buen humor y encantada con su visita a Crakovia. La sesión continua de la noche anterior en casa de Mònica había tenido un claro efecto reconstituyente tanto para Meritxell como para mí. Llegamos juntas a Sognsvann a las 10:00 y dimos la primera vuelta en 23 minutos, hablando por los codos.
La conversación de la primera vuelta nos azuzó el sentido competitivo -"the killing instict" como se dice en inglés. A Meritxell la dejó planeando su próxima estrategia en el trabajo y a mi me dejó con un gusano en el estómago.
Al final de la primera vuelta, nos habían adelantado un señor que corría con un perrito y una noruega rubia y bien morroska. Meritxell paró un momento en el lavabo y me dejó siguiendo a los que nos habían adelantado. Cuando Meritxell me alcanzó de nuevo, me dí cuenta de que pasaba algo raro. Los que nos habían adelantado seguían ahí corriendo a pocos metros delante de nosotras. Normalmente, cuando alguien me adelanta, desaparece al cabo de dos minutos, pero esta vez, no: ahí estaban los dos! Me volví a Meritxell y le dije: " estamos corriendo bien hoy, hacemos tres vueltas ?" y como Meritxell estaba ya agudizando su espíritu competitivo para la semana que viene en el trabajo, no necesitaba más esfuerzos y me dijo:" no, no creo, dos vueltas son más que suficiente para mi hoy". Entonces, saltó de nuevo mi estómago y me decidí.
Aceleré como nunca y poco a poco llegué a la altura del a rubia morroska. Yes! Le adelanté. (Yo, Leonor, vaya hazaña!). Y seguí corriendo, no la iba a dejarme pasar de nuevo. A esto que el del perrito se dió cuenta de que yo llegaba por detrás y le dió a él también por lo del killing instinct. Empezó a correr más deprisa y yo casi me rindo, pero entonces pensé: " Leonor, qué tu has corrido medio maratón, qué claro que tienes fuerzas para correr más". Y nada, me lancé de nuevo y sí, sí que le adelanté!
Al final, Meritxell, la muy morroska también les adelantó a los dos y llegamos al final de la segunda vuelta en 45 minutos. 6,6 km a una velocidad media de 8.8 km/h. (No está mal, a ver si la próxima vez llego a los 9 km/h. ). Por cierto que la próxima vez es mañana. Hasta mañana, morroskas!
Leonor, las hazañas espectaculares como las vuestras merecen un comentario, !por supuesto! Este comentario llega tarde debido a mi baja por enfermedad, 11 días de gripe y un pié hinchado
ResponderEliminar:-(
Desde mi desdicha se agradece saber que las morroscas siguen al pié del cañón y avanzan adelantando señores, rubias y perros rabiosos.
!Bien hecho, la maratón va a ser pan comido!