Miro el blog y veo el contador de marcha atrás a ceros: el tiempo se para justo cuando empezamos a dar nuestros primeros pasos en la maratón de Estambul.
Morroskos !lo conseguimos!
Sí, parecía increíble pero allí estábamos: en Asia, justo a las 09:00 del 16 de octubre del 2011.
El día había amanecido gris y amenazaba lluvia. Cada uno había desarrollado una estrategia para no morirse de frío mientras esperábamos antes de empezar la carrera. Yo tenía una estrategia de alto riesgo que dependía de que no lloviera demasiado: pantalón capri, dos camisetas, la de la Cursa y la de Estambul, un chalequito para la espera y bisera a la Grete Waitz.
A las 06:30 el desayuno: aquí la estrategia consistía en ver qué tomaba Jostein y hacer lo mismo, que él si que tiene experiencia: carbohidratos y un café, aunque esto último no sea lo más conveniente, y llevarse un plátano.
Yo todo con prisas. Caminado hasta la plaza de Hagia Sofia donde cogimos el bus María, Jostein, Leonor, Gabriel, Sivert, Meritxell, Espen y yo. Gabriel de incógnito con el dorsal de Petter que estaba lesionado. Los de la Crew se portaron como ángeles y allí estaban Tom y Petter con nosotros, deseándonos suerte y realizando las funciones de soporte (porteadores esencialmente).
Ambiente a tope en el bus y a la salida de la maratón. Tuvimos suerte y no llovió, aunque hacía bastante frío. Comimos el plátano en la cola de los lavabos y luego nos separamos de Jostein, que se fué a la maratón, y los jóvenes, que desaparecieron (estratégicamente, claro).
”This is crazy” dijeron dos chicos que veían el cachondeo que nos traíamos las chicas morroskas durante la espera. Y sonó el disparo de salida.
María, Espen y yo corrimos juntos un buen rato. Yo estaba contentísima. Me encantó ver el Bósforo desde el puente y el ambientazo. Había un aire festivo, algunos se paraban a hacer fotos, la gente sonreía. La primera parte de la carrera era cuesta arriba, yo me sentía fenomenal, ningún problema. María iba a toda pastilla. Yo, algo picada, intenté seguirla y corrí más deprisa para no perderla. Cuando llegó la parte cuesta abajo María se lanzó a toda velocidad y nos dejó atrás a Espen y a mí. Lo de cuesta abajo no lo tengo muy entrenado. El suelo estaba resbaladizo debido a la fina lluvia y me daba miedo caerme, así que al principio iba casi frenando. La bajada era larga y profunda. Al final empecé yo también a dar largas zancadas.
Cuando se acabó la cuesta ya sabíamos que la mayor parte de la ruta iba a ser plana !qué alivio! Corrí disfrutando del paisaje, las vistas, !Estambul! Nos encontramos con María de nuevo y corrimos juntos. Ella al rato dijo: iros vosotros y se quedó atrás, Pero al rato apareció de nuevo corriendo con nosotros. En algún momento nos perdimos finalmente. Espen y yo juntos todo el rato !qué lindo!
En la primera parte del trayecto no había mucho público. Quizás por el mal tiempo. Nos repartieron bebidas varias veces, pero yo bebí poco. La razón fundamental se debe a las diferencias de sexo. Me explico: al cabo de unos kilómetros se podia observar a algunos participantes masculinos al margen de la carretera, de espaldas, solucionando sus necesidades fisiológicas más apremiantes, sin más complicaciones. De hecho Espen se llegó a parar dos veces por la misma causa y luego me alcanzó de nuevo. Y yo aguantando, como el resto de las féminas.
Los primeros diez kilómetros me fueron de maravilla y Espen me informó de que casi teníamos el mismo tiempo que en los 10 for Grete de Oslo. Esto me animó mucho. Pero a partir de ahí mi cuerpo me decía que la próxima vez hay que entrenar más veces lo de las largas distancias. Estaba cansada pero al mismo tiempo muy animada y tenía ganas de llegar a la meta. Espen puntualizaba diciendo cosas como: ya sólo queda una vuelta a Sognsvann. Visto así parece menos, por supuesto.
El final de la carrera precioso: en la parte antigua, por los jardines de Gullhane. Pero !cuesta arriba! Sin embargo la motivación era acabar. A unos 500 metros de la meta el grupo de soporte de los morroskos, ahora al completo con Tom, Jacob, Petter, Nils e Irina, nos jaleó a todo pulmón.
Espen y yo llegamos juntos a la meta. Yo gritando y con los brazos en alto, como habíamos acordado, durante los últimos metros.
!Vivan los morroskos de Noruega! !Honor y gloria!
Ah! Y se me había olvidado fardar de resultados:
Completé los 15 K en 1 hora, 24 minutos y 25 segundos.
Puesto 137 de un total de 804 participantes femeninas de todas las edades
!Fantástico!










Paloma, me encata tu resumen y las fotos, las explicaciones de diferencias entre géneros y los ánimos de Espen. Y que copiaste a Jostein en el desayuno, que risa. Oye, se tiene que aprender de los mejores, a que si. He sonreido un montón, y con el tiempo que hiciste estuviste fenomenal! El CREW tendrá por votación popular una camiseta propia para la siguiente hazaña, se lo merecen!
ResponderEliminarUn abrazo, morroska. Hasta el domingo.
Salve! Muy buen informe Paloma! Vuelvo a vivir la carrera cuando leo vuestros informes! Y una gran prestación por tu parte. Yo estoy orgullosa de haberte servido de liebre al principio. De acuerdo com Meritxell en que la crew se porta y merece camiseta propia. En negro?
ResponderEliminarLas fotos estàn muy bien. Me ha hecho reir la de la llegada de Leonor. Os habéis fijado en lo contentos que iban los corredores a su alrededor? Es porque se creìan que les animàbamos a ellos. Una chica hasta nos aplaudìa!
Fantástico, Paloma! Qué sonrisa luces a la llegada! Estabas radiante!
ResponderEliminarLo mereces despúes de una carrera espectacular y un tiempo espléndido a pesar de la lluvia.
Me han hecho mucha gracia tus estrategias. Y te agradecemos las fotos, son preciosas!
Soy María. Paloma, de fardar no se ha de olvidar uno nunca despuès de todo el trabajo invertido. Menudo tiempazo! Felicidades otra vez.
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