lunes, 9 de mayo de 2011

Sentrumsløpet 2011 - María

Mi mínima ambición para la Sentrumsløp era correr los 10 km a mayor velocidad que los 10 km de Oslo en el 2009 (v = 10,19 km/h) y los 10 km de Madrid del 2010 (v = 10,07). La cursa en Barcelona la corrí a 10,7 km/h, pero el trayecto era muy llano, mientras que en la Sentrumsløpet hay bastantes cuestas y no pensaba que pudiera correr tan deprisa. Pero creía que lograría los 10,5 km/h.

Me preparé para la carrera según todos los cánones, incluyendo el havregrøt para el lunsj. Dormí bien la noche anterior, etc.

Ya me dijo Jostein que tuviera cuidado con la cuesta desde la salida hasta el palacio real, que me la tomara con calma. Pero no le hice caso. A mí lo de correr cuesta arriba se me da fatal, pero le di duro desde el principio a pesar de la inclinacion y la polvareda que se levantaba en el camino de tierra del palacio, que molestaba al respirar. Me inspiró ver a Paloma y Espen correr a todo trapo delante de mí. Les seguí a buen ritmo durante un par de kilómetros manteniendo una distancia de unos 50 m. Por entonces llevaba una buena velocidad. Pero los excesos se pagan. A los 3 km ya empezé a cansarme, a notarme pesada, a desesperarme, y a calcular fracciones del tipo: "300 m más y ya he corrido un tercio del trayecto total.... Rayos! Eso quiere decir que me faltan dos tercios! Horror! " Y correr así no tiene gracia. Me dejé llevar por los pensamientos negativos y empecé a jugar con la idea de abandonar, pero sé que 10 km me los hago, y una morroska no abandona una carrera a no sea que se lesione. O sea que seguí, pensando que el sufrimiento era temporal, que estaba avanzando continuamente hacia la meta y no parecía que corriera riesgo inmediato de morir, que el cansancio se supera descansando, y que al final me alegraría de acabar la carrera. Me encomendé varias veces a San Cosimato, pero de nada sirvió. Me animó más la perspectiva de la restitución en mi casa por la noche con todos los morroskos. Decidí que esta carrera la acabaría, pero que de correr media maratón en Riga, ni hablar!

Me parecía estar corriendo muy mal, pero mi GPS muestra que los 7 primeros kilómetros los hice bastante bien. De hecho el kilómetro 7 lo corrí a 10,7 km/h. Pero desde ahí todo fue empeorando. Es una pena que cuando se está cansado no se piensa con claridad y las matemáticas cuestan, pues si hubiera hecho mis cálculos me habría dado cuenta de que con un poco de esfuerzo hubiera logrado los 10,5 km/h de media.

Los 3 últimos kilómetros los hice a 9,7 - 9,8 km/h. Y de mal humor debido a los repetidos codazos que una desgraciada me dio para adelantarme en una cuesta.

Y el sprint de entrada en la meta no lo hice, ni levanté las manos como había acordado con Meritxell, pues me di cuenta de que había cruzado la meta porque la gente a mi alrededor se paró de repente. Pensaba que la meta estaba delante del Nationaltheatret (me confundí con la meta de la carrera infantil). Jamás me he sentido tan feliz como al darme cuenta que todo había terminado!

Cuando pienso en esta carrera me doy cuenta de lo importante que es el aspecto psicológico. Estaba muy desanimada, pero de hecho lo hice bastante bien. Mi GPS me da una velocidad media de 10,4 km/h, cerca de mi objetivo. Mi velocidad oficial fue 10,3 km/h, lo que quiere decir que no corrí efectivamente. Hay muchos corredores que atajan en las curvas. La próxima vez lo haré yo también. Y por desanimarme no disfruté del ambiente como hice por ejemplo en Barcelona y en la maratón de Oslo. Ni siquiera tuve el ánimo de encender mi mp3 cuando se me paró. Y no me enteré de por donde pasaba.
Tanto sufrir para darme cuenta de que dos minutos después de pasar la meta me encontraba otra vez como una rosa y hubiera podido correr más. Menuda quejica estoy hecha! Morroska de pacotilla!!

Bueno, así se aprende. Lo primero de todo: por supuesto que voy a correr la media en Riga, y además me apetece un montón! Si me canso, corro un ratito más despacio, y luego acelero. Voy a practicar meditación de la conciencia plena (oppmerksomhets trening) mientras corra, disfrutando del paisaje, y concentrándome en el momento, sin contar los metros que me faltan. Y me voy a llevar chocolate y todas las botellitas que me quepan en el cinturón, que en la Sentrumsløp pasé sed! La camiseta morroska me molestó mucho. Es dura y roza, y acabó empapada. La próxima vez me la pondré después de la carrera. El correr tiene que dar gusto.

3 comentarios:

  1. Que risa, tu motivación: que no habia peligro inminente de morir. jajajaja

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  2. Bueno María, tus resultados fueron espectaculares, no hay más que utilizar la fórmula WAVA (ref. entrada de Jostein unos días más tarde). He calculado que como pareja ganáis a todas las demás parejas morrroskas sin ajustes WAVA, con ajustes nos dejáis verdaderamente atrás a todos !campeones!

    Lo de la parte psicológica hay que trabajarlo para la próxima vez, el espíritu morrosko obliga :-)

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  3. María bellísima... a todos nos da un mal día. Tu psicologia en el dia de la carrera me recuerda a la mía. Claro que tú fuiste a 10,4 km/h y yo eso ni lo sueño... Fíjate en lo que tú puedes hacer en "un mal día psicológico", menuda carrera!

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