Este fin de semana me tocaban 18 km como preparación para Riga, y decidimos correrlos el sábado. El viernes, después de la noche nefasta, la carrerita y un día hiperactivo sin tiempo para siestas, estuvimos cenando en casa de unos amigos y nos pusimos morados de comer. Y además, entre el prosecco, el vino blanco, el tinto y el limoncello con el postre, bebí más de lo acostumbrado. A mí, sólo de pensar en los 18 km al día siguiente, me daban todos los males. Pero teníamos un plan superapetecible: subir corriendo las siete colinas romanas, y hacer fotos por el camino para este reportaje. Y lo pasamos bomba! Metimos en la mochila la cámara, agua, Gatorade, un mapa y hasta un plátano, y nos lanzamos a la conquista de Roma. Las siete colinas son Aventino, Palatino, Capitolio, Quirinal, Viminal, Esquilino y Celio. También subimos al Janículo, que no está comprendido entre las siete colinas. Empezamos subiendo a la cima del Aventino donde hay una vista de Roma impresionante (foto).
Vista de Roma desde la cima del Aventino
Bajamos hasta el Tíber, lo cruzamos (por un puente, que había demasiada corriente como para cruzarlo a nado) y subimos el Janículo en el barrio del Trastevere. En la cima del Janículo está la embajada de España, con una vista increíble. Al estar al otro lado del Tíber se ven las siete colinas desde allí (ver foto). De subida al Janículo se me escapó Jostein, y al llegar a una intersección de caminos pensé que ya no nos encontraríamos. Estuve preguntando a varios paseantes si habían visto a un señor corriendo, pero nadie le había visto. Al fin escogí el camino más empinado y le encontré, menos mal. Como me conozco el percal y Jostein a veces va a lo suyo, me había llevado 20 € para un taxi por si nos perdíamos, y muy preocupada no estaba.
Delante de la embajada de España en el Janículo
Bajamos el Janículo, atravesamos el Tíber y nos fuimos hacia el Palatino. El Palatino es zona arqueológica y hay que comprar billete para entrar, y no nos hubieran dejado correr de todos modos. O sea que lo bordeamos, e hicimos otra foto.
Delante del Palatino
Y de la frontera del Palatino, pasando por un sitio desde el que se ve el Foro a vista de pájaro, fuimos al Capitolio. Para mí la colina más bonita de Roma con los museos capitolinos, la plaza y la escalera diseñadas por Miguel Angel y las estatuas de Cástor y Pólux. Nos comimos el plátano que nos supo riquísimo, e hicimos las correspondientes fotos.Delante de la estatua equestre de Marco Aurelio en el Capitolio
Vista del Foro desde el Capitolio
Bajada del Palatino y dale carrera por la Via de los Foros Imperiales atiborrada de turistas, donde a) perdí a Jostein otra vez, y b) vi a otras dos personas corriendo, las únicas que vi en todo el día aparte de alguno por el Tíber. A Jostein me lo encontré fuera del Coliseo, lo que fue un milagro con el gentío que había. Seguimos el plan que era subir al Quirinal. En la cima está el palacio del presidente y un monumento precioso hecho con dos estatuas colosales de Cástor y Pólux, un obelisco egipcio y un bebedero de ganado de la antigua Roma. Al subir corriendo, un policía empezó a andar en mi dirección, y le esquivé haciéndome la sueca. Con mi cinturón de correr y las botellitas tengo un poco de pinta de "suicide bomber"...Jostein delante del monumento en el Quirinal
Descenso del Quirinal y subida hasta la Plaza de la República donde están las antiguas termas de Diocleciano. Una parte de ellas convertidas en iglesia (Sta María de los Angeles, foto) y otra parte en museo.Fachada de Santa María de los Angeles, que no tiene fachada
Pensábamos que estábamos en el Viminal, lo cual era verdad. Pero de camino al Esquilino y después de pasar por la estación Términi llegamos a una plaza llamada Piazza del Viminale, con un edificio majestuoso en la cima y unas escaleras muy monumentales. Y Jostein me dice: sube, que te hago una foto desde abajo. Delante del edificio había una verja con una puertecita abierta. Y yo, claro, pues la crucé corriendo para no perder el ritmo. Y se me abalanzan dos policías, uno más normal, pero el otro totalmente fuera de sí. Y es que me había colado en el Ministerio del Interior. Pues cerrad la puerta, stronzi! Y a esto, Jostein desde abajo viendo cómo discutía con los policías y haciendo más fotos en plan paparazzo. Me dijeron que me había metido en un sitio prohibido, que por la ciudad no se corre, y que me fuera al parque. Bueno, la próxima vez iré al parque, pero ayer me quedaban todavía dos colinas por conquistar y a esas alturas no podíamos parar.En el Viminal "charlando" con los policías. Se ve claramente que había una puerta abierta en la verja.
Del Viminal nos fuimos al Esquilino en una de cuyas cimas está Santa María la Mayor (foto).
Jogger delante de Santa María la Mayor
Subimos otra cima del Esquilino donde hay un parque (el parque de Trajano). Bajamos el Esquilino y cogimos otra vez la Via de los Foros Imperiales porque me hacía ilusión posar delante de la estatua de Trajano, ilustre compatriota (foto). Un gran emperador!
Trajano y María con los Mercados de Trajano al fondo
De allí fuimos al Celio, donde hicimos fotos en la Villa Celimontana. Muy bonita.
Jostein delante de la Villa Celimontana Y para finalizar sólo nos quedaba subir otra vez el Aventino y reptar hasta el hotel, pasando por las Termas de Caracalla antes. A todo esto, correr en Roma es peligrosísimo. Eramos los únicos corredores quitando los dos que vi en el Coliseo, hay un tráfico tremebundo, Jostein cruza con hombre en rojo o por donde no hay paso de peatones (y yo como una idiota detrás para no quedarme sola), y el piso es de adoquines totalmente irregulares, com bordes salientes, etc. En fin, que hay que tener cuidado para no tropezar. Todo esto lo sufrí sin problemas. Pero fue llegar a las Termas de Caracalla y a un camino de tierra, y tropezar. Me caí y me di una torta tremenda. Que una es claramente de asfalto! Jostein iba 100 m delante y no me vio, pero me hice sangre en las dos rodillas, y agujeros en los pantalones. Y esto exactamente cuando el GPS pitó los 18 km. Pero no era cosa de parar y perder a Jostein otra vez. Subimos el Aventino, y a restituir! En total corrimos 19,8 km a 8,5 km/h. Y yo no estaba muy cansada, pues con tanta parada para fotos y todas las veces que tuvimos que andar por no poder adelantar a las hordas multitudinarias, descansamos mucho. Un informe largo para una carrera larga. Nos dimos cuenta que en Roma los corredores urbanos no caen bien. Ma ecco fatto!

Que informe mas chulo, Maria. Me dan muchas ganas de ir a Roma y pasear o correr con vosotros. Mucha envidia. Un abrazo!
ResponderEliminarQué delicia, qué buen informe, qué morroskez conquistar Roma !Veni, vidi, vici!
ResponderEliminar!Felicidades!
Qué fábula! Bravo, María y Jostein, habeis conquistado Roma, de la mejor manera posible, rindiendo homenaje.
ResponderEliminarEsto me inspira aún más de lo que esperaba, casi medio maratón en las colinas de Roma! Morroskos! Sólo unos morroskos como vosotros podrían pensar en esto. Definitivamente, estos 19 km tengo que hacerlos algún día ...
Me ha encantado tu informe, María, sobre todo la foto desde el Capitolio. Estoy de acuerdo contigo, el Capitolio es la colina más emblemática de Roma, para mí el simbolo culminante del renaciento, con Miguel Angel recogiendo la herencia del mundo romano y elevandola con el poder del arte y de la ciencia, el hombre en el centro de su universo.
Es el momento de ver una película de romanos. Quedamos el jueves, a las 20:00, en mi casa para ver Cleopatra.
María propone un menú históricamente correcto: uvas, quesos, pan, olivas y aceite. Sol viene con el pan, María con queso de oveja y yo pongo las uvas y el acite d oliva. Quién más se apunta?
Yo me apunto al festin romano con peli! Creo que los romanos tb comian tomatitos, traigo de esos que se pueden comer tirados en una tumbona. Hasta el jueves!
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