Habíamos quedado para entrenar en Bislett Meritxell, Leonor y yo. Nada más llegar nos encontramos con Raquel.
Cada vez se nos hace menos cuesta arriba entrenar los martes después del trabajo. Al contrario: ninguna se ha arrepentido nunca de haber participado en un entrenamiento. A pesar de estar cansadas y del invierno tan duro que nos está tocando, sacamos fuerzas de flaqueza, y a tragar kilómetros, que todo es ponerse. Lo de que la carne es débil no es aplicable a los morroskos de Noruega!
Empezamos a correr, y nos dividimos en 3 grupos. Raquel, que corre rapidísimo, salió disparada por su cuenta, y corrió algo más de 6 km a una velocidad alucinante. No me acuerdo bien, pero creo que su velocidad media estuvo cerca de los 13 km/h!!! Un récord personal.
Cada vez se nos hace menos cuesta arriba entrenar los martes después del trabajo. Al contrario: ninguna se ha arrepentido nunca de haber participado en un entrenamiento. A pesar de estar cansadas y del invierno tan duro que nos está tocando, sacamos fuerzas de flaqueza, y a tragar kilómetros, que todo es ponerse. Lo de que la carne es débil no es aplicable a los morroskos de Noruega!
Empezamos a correr, y nos dividimos en 3 grupos. Raquel, que corre rapidísimo, salió disparada por su cuenta, y corrió algo más de 6 km a una velocidad alucinante. No me acuerdo bien, pero creo que su velocidad media estuvo cerca de los 13 km/h!!! Un récord personal.
Leonor corrió 10 vueltas (5460 m). Meritxell corrió 12 vueltas (6552 m), y yo corrí 13 (7098 m) con el fin de igualar el récord de Paloma de la semana pasada. Los récords de las amigas nos inspiran para superarnos. Yo tardé 44 minutos, o sea que mi velocidad media fue de 9,7 km/h. Como Meritxell y yo corrimos juntas 12 vueltas, ésta también fue la velocidad media de Meritxell.
Y mientras corríamos, charlábamos y admirábamos la técnica de los atletas presentes. Algunos de ellos se marcan unos sprints demenciales! El ambiente en Bislett es estupendo. La mayoría de los atletas son muy jóvenes, pero eso a nosotras nos va de perlas.
Rematamos con una sesión de gimnasia. Felizmente Meritxell no estaba de viaje esta vez, y la gimnasia la hicimos con seriedad. Nuestros supermanes, levitaciones, crunches, pollos, y los impresionantes push-ups de Leonor, que no tuvieron nada que envidiar a los de los jovencitos presentes. Meritxell estuvo también a cargo del refrán de la semana: "Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana". Por alguna razón nos hizo muchísima gracia. Claro, que ya estábamos con el subidón...
Rematamos con una sesión de gimnasia. Felizmente Meritxell no estaba de viaje esta vez, y la gimnasia la hicimos con seriedad. Nuestros supermanes, levitaciones, crunches, pollos, y los impresionantes push-ups de Leonor, que no tuvieron nada que envidiar a los de los jovencitos presentes. Meritxell estuvo también a cargo del refrán de la semana: "Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana". Por alguna razón nos hizo muchísima gracia. Claro, que ya estábamos con el subidón...
Y cada una a su casa a restituir, y todas as happy as clams!
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